

Fundación para la investigación y la difusión de la historia y la cultura españolas en la Argentina
Artículo realizado por María Fernanda López Goldaracena, Julieta Batakis y Marcela Barrionuevo.
Ganadora del premio a la Mejor Película Latinoamericana en el Festival de Sundance del año 2000, “Nuestra recomendada del mes” de abril es El coronel no tiene quien le escriba, película basada en la obra homónima de Gabriel García Márquez y coproducida por capitales españoles. Además de ser una de las mejores adaptaciones de la obra de Gabo hay otra razón poderosa para no perdérsela: Marisa Paredes.
Ícono y musa de Pedro Almodóvar, Marisa Paredes supo combinar impronta artística y compromiso social y político.
Se dice comúnmente que hay artistas que con su sola presencia mejoran una cinta, la elevan a alturas impensadas. Este era el caso de la Paredes: voz, presencia, introspección, dolor, alegría: nada quedaba librado al azar cuando ella encarnaba un papel.
Al cumplirse el pasado 17 de diciembre del 2025 un año de su fallecimiento, va de lleno con la recomendada de este mes, nuestro homenaje a una de las actrices más potentes y emblemáticas de la escena española e internacional.
por Marcela Barrionuevo.
En un pueblo detenido en el tiempo, un pueblo en el que las partículas de polvo se suspenden y caen lentamente por la gravedad, secando las gargantas que no dicen nada. Un pueblo de antaño, de humedad, y olores, allí, un coronel vive con la esperanza obstinada como única compañía.
Cada viernes aguarda una carta que nunca arriba, como si el cartero trajera consigo la promesa de justicia, un mensaje vacío, nunca dicho. Su gallo, símbolo de resistencia, se convierte en metáfora de la fe que no se extingue. La pobreza lo rodea, la enfermedad lo acecha, pero su espíritu se mantiene erguido, porque la dignidad no se negocia, ni siquiera cuando el hambre golpea la puerta.
García Márquez con la delicadeza de un susurro en una noche cálida nos regala una historia breve pero inmensa, donde la espera se transforma en poesía, y la soledad del coronel se convierte en espejo de la condición humana: la lucha por la esperanza, aun cuando el mundo parece olvidar.
por Julieta Batakis.
El coronel no tiene quien le escriba es una película dirigida por el mexicano Arturo Ripstein (1999), con guion de Paz Alicia Garciadiego, basada en la novela homónima de Gabriel García Márquez publicada en 1961. La producción, de origen mexicano-español, combina la estética latinoamericana con una lectura íntima del universo literario de García Márquez, particularmente en la soledad estructural que atraviesa a sus personajes.
Aunque la película sigue de cerca la estructura narrativa de García Márquez, Ripstein acentúa ciertos elementos: la pequeñez espacial del pueblo, la presencia constante de la miseria y la corrupción local, y el carácter casi burocrático de la violencia estatal en aquellas visitas semanales al correo, avisándole al coronel “que no tiene quien le escriba”. Donde la novela oscila entre lo íntimo y lo universal, el film insiste en el contexto histórico latinoamericano: la marginación de los veteranos, el olvido institucional y la distancia entre las promesas revolucionarias y su cumplimiento real. La nula compensación monetaria provoca que la pareja protagonista tenga severos problemas económicos. La asfixia por el dinero que atraviesan el coronel y su mujer solo puede ser salvada gracias a la existencia del gallo entrenado para las riñas de su difunto hijo.
La nacionalidad de Ripstein nos invita a pensar en por qué decidió enfatizar estos aspectos, tan tristemente marcados: La imagen constante de todo el film, mostrándonos cómo el coronel, tan cargado de ideales e historia revolucionaria, deposita su última esperanza en un mero gallo, nos transmite un sentimiento de desolación, resignación y derrota, condensando la idea de una revolución que terminó dejándolos solos ante un futuro que nunca llegó.
por María Fernanda López Goldaracena.
Arturo Ripstein espera treinta años para que Gabriel García Márquez lo autorice a filmar El coronel no tiene quien le escriba. Cuando logra la aprobación del proyecto, lo asume de la mano de la guionista Paz Alicia Garciadiego. Son marido y mujer. Se conocen en la cotidianeidad y en las arduas lides de lo laboral. Treinta años de espera, también la del coronel. Ambas esperas son, tal vez, evidencias por demás elocuentes de que el tiempo es el gran partero de la historia (y de las historias).
Como matrimonio, la dupla Ripstein – Garciadiego desarrolla en el filme una historia de amor que en el texto de García Márquez aparece más solapada. Es el relato de un amor en el ocaso, en otros tiempos que no son los del cólera, desgarrado por la muerte del hijo, la enfermedad, el hambre y la pobreza. Portador de una dignidad severa, surcada por una miseria que acarrea estoicamente, el coronel no tendrá quien le escriba, pero sí tiene a Lola. Una magistral Marisa Paredes, despojada de aquella sofisticación glamorosa de los tiempos almodovarianos, encarna ese contrapunto de complicidad matrimonial, de dosis despiadada de realidad, y de recuerdo permanente del hambre, el luto y los celos: el gallo le disputará la atención del coronel, que ella reclama para sí y que es objeto de tensión constante. La coronela es esposa y madre, sabe de dureza, pero también de ternura; de derrota, pero también de supervivencia. Y sabe de decires, pero también de silencios, dejando que la última palabra en la en la película como en el libro, sea la del coronel. Una palabra a modo de sentencia que escribe el gran Gabo y que reproduce Ripstein. Un remate despiadado para una novela magistral, que el cine ha tomado, respetado y paradójicamente transformado a la realidad mexicana de manera admirable.
Título original: El coronel no tiene quien le escriba
Año: 1999
País: España, Francia, México.
Duración: 118 minutos.
Dirección: Arturo Ripstein.
Guión: Paz Alicia Garciadiego
Argumento: Gabriel García Márquez (novela)
Fotografía: Guillermo Granillo.
Música: David Mansfield.
Producción: Gabriel Ripstein y Jorge Sánchez
Reparto: Fernando Luján, Marisa Paredes, Salma Hayek, Rafael Inclán, Ernesto Yáñez, Daniel Giménez Cacho, Patricia Reyes Spíndola, Esteban Soberanes
Género: Drama