Zapateros a sus zapatos

Por Julieta Ferraggine – Archiv.Ar

Con la apertura de los Archivos a la investigación histórica, se produjo una separación radical entre los archivos históricos y los administrativos, haciendo surgir un nuevo perfil científico de archivero, dotado de preparación de tipo histórica, paleográfica y diplomática. 

En muchos países, hasta que los archivos históricos no se profesionalizaron y la figura del archivero cobró relevancia, se creía que con sólo contar con una formación histórica, alcanzaba para llevar adelante la gestión de un Archivo. 

Así fue, que grandes e importantísimos fondos documentales fueron clasificados atendiendo a criterios temáticos y cronológicos, rompiendo con uno de los principios fundamentales de la Archivística: El Principio de Procedencia y Orden Original. Principio que garantiza la autenticidad y confiabilidad de un documento de Archivo, y según el cual: 

  • Los documentos producidos por una institución o persona física no deben mezclarse con otros.
  • No se debe alterar la organización previa asignada a un conjunto.

Como verán la colaboración entre archivistas e historiadores es súper necesaria, pero no nos olvidemos como dice esa canción de la infancia: «Antón, Antón, Antón pirulero. Cada cual, cada cual, que atienda a su juego y el que no, y el que no, una prenda tendrá».



Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0)
Este artículo fue escrito por su respectivo autor/a bajo la licencia Creative Commons. Las imágenes responden a sus respectivos dueños.

Los comentarios están cerrados.