Un destino cambiado por el deseo

artículo realizado por Federico Debernardinis

BREVE COMENTARIO A MODO DE INTRODUCCIÓN DE LA RESEÑA

Arnau Estanyol, un ciudadano barcelonés que de niño tuvo que afrontar un presente trazado por muchas injusticias, se verá muy atravesado por la idea de libertad que su padre tanto le marcó a fuego en su corazón: pese a los cambios en la fortuna del joven Estanyol, cuando se convierte en hombre logra forjar su propio destino y hacer frente a las adversidades que tanto atormentaron su pasado. El contexto narrado, tanto en la serie como en la novela literaria La Catedral del Mar, nos sirvió como marco para poner en discusión determinadas cuestiones historiográficas.

El autor de la novela, Ildefonso Falcones de Sierra es un abogado y escritor español residente de Barcelona. En 2006 Falcones logró un notable éxito con la novela La Catedral del Mar: la misma está compuesta por sesenta capítulos repartidos en cuatro partes. La historia de esta ficción transcurre en la Península Ibérica de la Baja Edad Media del siglo XIV; en la misma se da un clima de violencia, de excesos por parte de la nobleza, hambre, sublevaciones y peste, pero también de gran prosperidad y desarrollo de las ciudades, como por ejemplo Barcelona que ha crecido hacia la ribera. Si bien esta ficción se encuentra sostenida por un marco histórico, lo cierto es que reposa sobre un confortable tapiz de estereotipos que serán recreados con mayor énfasis en la serie televisiva. De principio a fin narra los obstáculos del todo trágicos por los que debe pasar el protagonista para lograr su trascendencia.

Ahora bien, es menester hacer un breve resumen del panorama geopolítico de los reinos de España que se prestan de escenario en la novela. Aragón, junto a Castilla era uno de los mayores Estados peninsulares de la época; en ese momento el comercio internacional, en particular el marítimo, se encontraba en expansión, permitiendo a los grupos mercantiles urbanos incrementar su riqueza y mejorar su posición en la sociedad.

Ildefonso Falcones, el autor de la novela La Catedral del Mar.

La primera cuestión que podemos plantear es la siguiente: ¿podría comprenderse el siglo XIV como un periodo de profundas crisis? Es contradictoria una respuesta, en tanto que hay cuestiones coyunturales y estructurales que se ponen en juego. Específicamente, en los escenarios involucrados en esta ficción, se percibe un desarrollo político y comercial que desenlaza nuevas formas de intercambio y administración. Con esta aclaración, no negamos la existencia de las hambrunas, los trastornos en las producciones agrícolas, desde Aragón y Cataluña hacia Valencia, el descenso de la población o la imperiosa necesidad de recaudar fondos por parte de la Corona para sufragar los elevados costos de la administración del reino. Tanto la novela como la serie televisiva logran representar bien el panorama que se gestaba en el siglo XIV; una de las puestas en escena que se presentan en el film es la fuerza que podían ejercer los fueros cuando por ejemplo son llamados todos los vecinos con el via fora para ir a guerrear y recuperar el rebaño robado.

La monarquía de Aragón en las últimas décadas del siglo XIII y principios del XIV presentaba grandes semejanzas con la de Castilla; la expansión mediterránea de esta confederación encontró en Barcelona una participación fundamental dejando en segundo plano a la nobleza. La Corona se enfrentó con ventaja a la república de Génova, Pisa y al reino Angevino de Nápoles apoyado por el Papado, utilizando a Sicilia, Malta y Cerdeña, que luego de la conquista extendió su hegemonía al Magreb y al Mediterráneo oriental; con este logro la Corona de Aragón comenzará a perseguir objetivos económicos de índole comercial.

Con respecto a los señores feudales, aprovecharán la coyuntura de la empresa militar en la cual ellos ya no eran la pieza principal, enfrentando al rey Pedro III y desatando una crisis social. El régimen diplomático de la Corona aragonesa era de carácter “pactista”: el rey, ante determinadas circunstancias, debía conciliar con la nobleza para recibir ayuda económica y militar. Así los señores feudales exigieron concesiones al rey Pedro III para reforzar su autoridad sobre sus vasallos.

El territorio de Aragón se dividía en jurisdicciones denominadas veguerías y cada una se subdividía en pequeños municipios gobernados de forma local por Concejos. Si bien la serie televisiva consigue abordar bien el tema, la novela logra materializar y desarrollar mejor la situación.

Por último, otra de las cuestiones a destacar en este trabajo es la de las minorías religiosas: la fuerte posición económica de los judíos y su universo religioso-cultural, generaban cierta reticencia sobre otros grupos sociales. Algunos ocuparon cargos políticos o comerciales en la corte de los soberanos cristianos y a su vez la opinión pública los responsabilizaba por las epidemias: se creía que estos habían envenenado las aguas, o profanado las hostias y demás males. Como consecuencia de esto, los judíos eran víctimas de pogromos. Pedro IV el Ceremonioso, movido por intereses económicos1, hizo frente a los disturbios dictando medidas proteccionistas para la comunidad judía.

La novela logra describir los vínculos sociales y los conflictos que surgen en su dinámica, tales como la intolerancia y la imposición de unos sobre otros. Podemos concluir que, más allá de la ficción y los estereotipos propios de la novela, esta logra una correcta adaptación del contexto.

Notas:

1 Los oficios que adquirieron mayor importancia fueron los de cambista y prestamista, especialmente entre los judíos.

Ildefonso Falcones de Sierra (2006), La Catedral del Mar. Editorial Del Bolsillo. Páginas 669. ISBN: 978-987-566-382-4

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