Arte, símbolo y religión como elementos centrales en la serie “Jaguar”

PRESENTACIÓN DE LA CUARTA ENTREGA DE ¡UNA HISTORIA DE PELÍCULA!

Esta entrega de ¡Una Historia de película! cierra, con una segunda reseña, la temática del ocultamiento de los criminales de guerra nazis una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Las autoras, Aldana Sgandurra y Juana Vissio, incursionan en el examen de tres ejes distintivos, que se entrecruzan y conforman amalgamas de sentido muy particulares: el arte, la simbología y la religión. Aquel “mundo como representación”, objeto de múltiples estudios historiográficos durante las últimas décadas, se acerca a nosotros de forma amena pero profunda en un análisis imperdible, no solo para poder interpretar con la profundidad que requiere la serie Jaguar sino para internalizar el valor de la sublimación artística como mecanismo central de interpretación de la realidad.

María Fernanda López Goldaracena
Coordinadora de ¡Una Historia de Película!

Artículo realizado por Aldana Sgandurra y Juana Vissio.

Introducción

En esta segunda entrega de la serie “Jaguar” centraremos el análisis en el arte, la simbología y la religión. Tres elementos característicos que hacen de este material audiovisual algo sumamente rico y atrapante, los cuales necesitan ser tratados con detenimiento y atención.

El arte como mecanismo de defensa

Con el devenir de la historia, el arte no solo ha sido un símbolo de expresión cultural sino también una forma de vincularse con la política, siendo utilizado como herramienta para captar la atención de ciertos sectores de la sociedad. Las obras son un reflejo del pensamiento del pintor, del contexto y del suceso histórico, entre otros tópicos, constituyendo una fuente inagotable de significados que buscan interpretar la realidad. El arte puede ser utilizado de manera positiva o negativa, siendo su finalidad en el mayor de los casos la de crear en quien lo percibe un sentimiento de pertenencia e identidad. Lamentables momentos de nuestra historia contienen un valor simbólico sumamente impactante. Uno de ellos es el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial, tema que abordaremos analizando nuevamente la serie “Jaguar” pero desde una perspectiva diferenciada, aquella que nos permita vislumbrar cuestiones que a simple vista parecen sencillas, pero que esconden un trasfondo fundamental para entender la trama.

El arte como expresión política

El arte cobra protagonismo desde el primer minuto. La introducción de la serie está empapada de símbolos que nos permiten diferenciar los dos bandos protagónicos. Por un lado, el grupo de sobrevivientes del Holocausto representados por un jaguar, y por el otro, los nazis, caracterizados con el águila. La elección de estos dos animales cobra especial sentido al finalizar la temporada cuando Lucena (Iván Marcos) le cuenta a Isabel (Blanca Suárez) la razón de la elección del apodo “Jaguar”. El mismo hace referencia a un grupo de guerreros aztecas del siglo XII que lucharon por su pueblo, que defendieron su tierra y su gente sin importar el reconocimiento por su acto, y que  murieron en batalla por la libertad. En cambio, los guerreros “águila” eran la élite que, a pesar de no haber luchado en la primera fila de combate, fueron aquellos que recibieron todo el prestigio de la victoria. Lucena nos invita a reflexionar con esta breve historia sobre el propio accionar del grupo de sobrevivientes al Holocausto, quienes están dejando su propia vida por atrapar a los nazis sin importar ser recordados luego de su misión.

“Las palabras dejaron de ser suficientes para describir los horrores que viví ahí”

Esta frase de Marsé (Francesc Garrido), tan simple pero a la vez tan impactante representa la importancia del arte como comunicador. Cuando las palabras no alcanzan para describir un suceso o sentimiento es fundamental poder recurrir a otro recurso para transmitir el mensaje, en el caso del protagonista, el dibujo. Durante el desarrollo de la serie se muestran esporádicamente escenas de pinturas realizadas por Marsé durante el Holocausto y el infierno que supone continuar con una vida “normal”. En este caso, el arte transmite un sinfín de emociones: el uso de la paleta de colores (escala de oscuros), el trazo del pincel y la forma de describir la situación vivenciada por el protagonista, permiten analizar una realidad invadida por la tristeza y el terror, llena de inseguridades.

En “Jaguar” el arte no es un elemento que pase desapercibido, es protagonista constante de la historia; a pesar que los directores lo coloquen como una herramienta secundaria, cobra un valor tan significativo que revaloriza el contenido visual. Durante el transcurso de los capítulos, Lucena tiene acercamientos con Romos (María de Medeiros), un personaje del que no se ha desarrollado mucho su papel dentro de la serie, pero quien cita regularmente al protagonista en el Museo del Prado. En este museo se encuentra una gran variedad de obras españolas con un valor histórico incalculable; sobre este punto, los directores hacen énfasis en aquellas composiciones que representan el hostigamiento, la muerte y el horror. Tomamos, en especial, las obras del pintor aragonés Francisco de Goya, como “Los fusilamientos del 3 de mayo” (1814), el suceso que representó la Guerra de la Independencia y la lucha de los españoles contra la dominación francesa. En la serie el cuadro sirve como punto disparador para tratar la importancia de la memoria, del recuerdo de todas aquellas personas que lucharon por ver a sus países libres e independientes, que fueron capaces de enfrentarse a los peores de los escenarios entendiendo la trascendencia de la victoria; los “jaguar” representan, en parte, a ese pueblo español que luchó por su independencia y la amenaza extranjera. El protagonista finaliza diciendo “nosotros no pintamos, pero podemos conseguirlo llevándolos a la justicia” en donde resalta la importancia del arte como mecanismo de denuncia. 

Los cuadros de Goya son un eje fundamental en esta serie y, desde nuestro punto de vista, creemos que sus obras fueron deliberadamente seleccionadas con ese objetivo ya que el pintor transmite las atrocidades que el hombre puede llegar a cometer sin ser consciente del daño que comete, en este caso, hasta llegar a destruirse a sí mismo. El nazismo es un claro ejemplo de la destrucción del ser humano, sin remordimiento ni dudas.

Los símbolos como arma de doble filo

Los símbolos buscan representar a la realidad, en ciertos casos de manera abstracta, e intentan crear una identidad que permita colocar en el inconsciente colectivo la relación de correspondencia entre el hecho y lo que se quiere transmitir. Durante el transcurso de la serie los símbolos abundan, tanto a la hora de referirse a los jaguares como a los nazis. En el caso de estos últimos, la serie juega constantemente con los símbolos característicos del nazismo y sus colores particulares. En ciertas escenas en las que se muestra el hogar de Otto Bachmann (Stefan Weinert), se observan un centenar de referencias que no dejan lugar a la duda sobre la posición política del antagonista; la familia alemana muestra con orgullo (puertas adentro) la esvástica, impregnada en varios objetos del hogar, como en copas o armas, hasta la gigantografía de Adolf Hitler en la oficina de dicho personaje. El conjunto de símbolos característicos del nazismo le transmite al espectador el fanatismo y la adhesión al régimen  por parte de la familia Bachmann. 

La simbología cobra un protagonismo imponente, el significado de la esvástica es para los protagonistas de la serie un elemento de terror, desesperación y melancolía; al momento de prestar atención a un objeto con el escudo sus facciones cambian por completo, las palabras sobran, el mensaje es claro y contundente. Es en estos detalles donde la producción cobra un sentido sumamente especial respecto a la simbología y el arte, dos recursos particularmente ricos a la hora de transmitir emociones.

La fe a un paso de la desesperanza

Como elemento final para el análisis, la religión se hace presente en varios momentos de la serie. A través de ella, podemos observar las batallas internas que cada uno de los protagonistas debe luchar para seguir manteniendo su fe en Dios, ya que la misma se fue convirtiendo en desesperanza para cada uno de los sobrevivientes del Holocausto. Marsé representa los claros y oscuros en su acercamiento a la religión: por momentos requiere de la salvación de Dios para superar el sufrimiento, y por otros, se aleja al haber perdido todo tipo de fe durante el hostigamiento nazi. Se observa en estas escenas un quiebre en la espiritualidad de las víctimas y un quiebre en la integridad de aquellas personas que sufrieron y fueron sometidos a los horrores cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.

El deseo de una nueva realidad

La serie “Jaguar” contiene un abanico de hechos y conceptos que en pocas ocasiones han sido tratados por materiales audiovisuales. En este caso, el encubrimiento a los nazis perpetrado en la España de los años sesenta en el contexto de la segunda etapa de la dictadura de Francisco Franco. Esto permite al espectador no solo centrarse en el análisis histórico sino también en los aspectos artísticos, simbólicos y religiosos. Un material impactante que describe a un grupo de cinco sobrevivientes del Holocausto que iniciaron, por su propia voluntad, la misión de llevar ante la justicia a los perpetradores de dicho horror. 

En esta entrega, el arte, la simbología y la religión fueron ejes centrales para el análisis de la serie. Tres componentes que hicieron de ella un material sumamente rico e imponente, que enfatizó desde un lugar diferente la realidad de cada personaje, sus inseguridades y frustraciones, sus miedos y deseos, sus creencias y falencias. El arte nos permite sumergirnos en un mundo totalmente distinto al que creemos conocer, pero también nos facilita el poder percibir situaciones donde se convierte en una representación de la cotidianeidad, intentando transmitirnos un mensaje. El poder de comunicar no solo se centra en las palabras, sino también en las expresiones artísticas, en las simbologías y en las religiones. Durante el análisis de esta serie, pudimos reflexionar sobre el impacto que tienen estos tres ejes de representación sobre los sucesos históricos, y cuan importantes son en la actualidad, constituyéndose en espejo y  reflejo de la realidad y el contexto.

Afiche promocional de la serie.

Ficha técnica

Título original: Jaguar

Año: 2021

País: España

Duración: 45 min por capítulo.

Dirección: Ramón Campos (creador), Gema R. Neira (creador), Carlos Sedes, Jacobo Martínez.

Guión:  Ramón Campos, Gema R. Neira, David Orea, Salvador S. Molina, Moisés Gómez Ramos.

Música: Federico Jusid.

Fotografía: Jacobo Martínez, Ricardo de Gracia.

Reparto: Blanca Suárez, Iván Marcos, Óscar Casas, Francesc Garrido, Adrián Lastra, Stefan Weinert, Julia Möller, Jochen Horst, Jesús Carroza, Tristán Ulloa, Maria de Medeiros, Lorenz Christian Köhler, Antonio Del Olmo.

Productora:  Bambú Producciones, Netflix España.

Distribuidora: Netflix. 

Género: Serie de TV. Thriller. Acción. Drama. Años 60.

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