Alejandro Chirstophersen: Un aristócrata del tablero. Una nota biográfica para un gigante de la arquitectura a ambos lados del mar

por Lic. Jorge Rigueiro García FyL – UBA – FHE

«Elegante, sobrio y de un eclecticismo académico en sus diseños, trabajó y diseño hasta casi sus últimos momentos. Reconocido tempranamente como uno de los grandes arquitectos de la primera mitad del s. XX, junto con Bunge, Bustillo, Buschiazzo…»

Alejandro Pedro Guillermo Christophersen Younger (1866-1946) nació en Cádiz, hijo del legado noruego en esa ciudad y de madre gaditana. Realizó sus estudios en prestigiosas academias de Oslo, Bruselas y París, graduándose como Arquitecto. Hacia 1888 se propuso conocer mundo y visitar a unos parientes en Montevideo, para pasar luego a Buenos Aires….  de la que ya no se iría más. Empezó a trabajar con un grupo de arquitectos e ingenieros escandinavos que por entonces desarrollaban una intensa labor constructiva para empresas y comunidades de sus países de origen, lo que lo fogueó en los diversos encargos simultáneos ya fuese de diseñar estaciones de ferrocarril, capillas, casas particulares, edificios bancarios, de oficinas o hasta hospitales.

Casado con Mercedes de Lezica Muñiz en 1893, descendiente de Mariquita S. de Thompson, se le abrieron las puertas de la Alta Sociedad porteña; pero no significó más que un dato en una vida dedicada al diseño y desarrollo de incontables edificios en Buenos Aires, otras ciudades de Argentina , Uruguay o Brasil, con una labor académica tan fructífera que lo llevó a fundar la Carrera de Arquitectura en la UBA, publicar varios libros y refundar la Sociedad Central de Arquitectos, luego de la desaparición de la primera, a causa de la Crisis de 1890.

Elegante, sobrio y de un eclecticismo académico en sus diseños, trabajó y diseño hasta casi sus últimos momentos. Reconocido tempranamente como uno de los grandes arquitectos de la primera mitad del S XX, junto con Bunge, Bustillo, Buschiazzo también incursionó con éxito en el Impresionismo pictórico, con fuertes influencias de Joaquín Sorolla y Ernesto de la Cárcova.

Buenos Aires se vio engalanada por decenas de residencias particulares como la refacción de la de la Familia Alvear, tras la apertura de la Av. de Mayo (actualmente el frente del Café Tortoni (1893), el Palacio Anchorena (1916), actualmente Cancillería Argentina), edificios públicos como el de la Bolsa de Comercio (1905), el Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez (1893), más de una decena de sucursales de Bancos en Capital y ciudades del Interior, iglesias como la Catedral Ortodoxa Rusa (como director de obra y consagrada en 1901), Capillas como la del Hospital Español de Buenos Aires, Regina Apostolorum (1931), N. Sra. de Caacupé (1909); elaboró proyectos para el Congreso Nacional (1895) o la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UBA (1905), aunque donde su capacidad técnica y estilística resalta fue en el encargo recibido de la Marquesa Pontificia, María Unzué de Alvear, para un Santuario dedicado a Santa Rosa de Lima, Patrona de América, consagrada en 1934 por el futuro Papa Pío XII durante el congreso Eucarístico Internacional. Esta obra aunó dos estilos arquitectónicos disímiles: el neo Bizantino y el neo Románico, cosa que realizó en forma acabada y siguiendo dos modelos precisos a petición de la comitente, sirviendo, además, de sepulcro para el matrimonio Alvear. Enjundioso sobre el tablero, destacan los trabajos en herrería, desarrollo de escaleras, espacios interiores y la cálida habitabilidad de cualquiera de sus diseños.



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